Un inconveniente básico tiende a ser que la aguja no atraviesa bien todo el tejido.

Ahora sabéis que las agujas están numeradas según su espesor. Y si no lo sabes, te lo cuento. Del número 70 al 110, por diez por diez (numeración europea) tienes 5 grosores distintas, según el género de tejido y también hilo que vayas a usar.

Géneros de agujas de máquina de coser según su dificultad.

Según este método general, hallaréis:

– Agujas sencillos: de una punta, las mucho más comunes. Un tanto mucho más abajo te enseñamos qué tipos puedes hallar según su género de punta. – Agujas dobles: de 2 puntas, para trabajos puntuales y/o ornamentales. Alén de su empleo ornamental, son especiales para coser prendas de punto, tal como la parte de abajo de camisas y pantalones. Las puedes conseguir con distintas grados de separación entre las agujas: cuanto mucho más se aparten las agujas, mucho más se apartará la costura. – Agujas triples: de tres puntas, para puntos ornamentales. Son bastante extraños.

– ENHEBRA EL HILO SUPERIOR

Debes ubicar apropiadamente el carrete de hilo, pasando por sus guías y corriendo según lo que marca tu máquina (generalmente las máquinas de hoy día traen peldaños. ¡Míralos!).

La intención de que el hilo pase por el sendero correcto es que tenga la tensión adecuada.

Prensatelas

Mi pie preferido para coser lonas gruesas o múltiples capas de lona juntas es el pie de arrastre doble. En este vídeo puedes observar de qué forma se instala y de qué forma marcha.

Esencialmente contesta los dientes de arrastre de la máquina sobre la lona y que nutre la lona mucho más de manera fácil a la aguja, con un arrastre superior (el del prensatelas) conectado al accionamiento que la máquina tiene debajo la placa de la garganta.

Utiliza algo de vapor en la lona

El vapor puede suavizar las lonas y van a ser mucho más flexibles en el momento en que estén mojadas. Puedes utilizar el vapor de tu plancha para ello. Pasa la plancha a determinada distancia de la lona y deja que el vapor penetre en la lona.

Si tiene áreas persistentemente gruesas, como donde se cruzan las costuras, unos pocos golpes de un martillo pequeño tienen la posibilidad de lograr que funcionen. Verdaderamente puede asistir al coser esos dobladillos de mezclilla gruesos. Asimismo puedes utilizar una solapa de sastre, si tienes una.

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